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Por qué los hablantes de inglés deberían aprender un segundo idioma

Por qué los hablantes de inglés deberían aprender un segundo idioma

Los nacidos en un país anglohablante, cuentan con la ventaja de haber aprendido inglés desde el nacimiento. No tienen la necesidad de unirse a los más de 1000 millones de estudiantes de inglés de todo el mundo para poder comunicarse con personas de otros países. Sin embargo, crecer hablando la lengua franca internacional tiene un gran inconveniente: tan solo hablan la lengua franca internacional.

 

Al haberme criado en los Estados Unidos con dos padres monolingües, nunca le di demasiada importancia a estudiar un segundo idioma, hasta que empecé a practicar el surf. Tenía 15 años cuando el hermano mayor de mi mejor amigo nos dejó acompañarle en un viaje para hacer surf en la costa de Oregón. Allí, en las heladas aguas del Pacífico Norte, atrapé mi primera ola.

 

Pronto empecé a soñar con agarrar mi tabla y mi mochila y aventurarme a explorar las rompientes poco conocidas de América Central y América del Sur. Pero para poder encontrar rompientes poco conocidas en un paraíso tropical lleno de turistas y viajeros surfistas, tenía que hacer amistad con los surfistas locales, y necesitaba aprender español. Durante los siguientes seis años, estudié español en el instituto y en la universidad, después en Ecuador y más tarde en Costa Rica, donde puse en práctica mis conocimientos mientras impartía clases de surf. Aprender un segundo idioma no solo me dio la oportunidad de hacer realidad mi sueño y trabajar en el extranjero, también me ayudó a ampliar mis horizontes. Diría que incluso cambió el rumbo de mi vida.

 

Sea cual sea tu sueño (¿aprender a hacer sushi en Tokio, por ejemplo?), aprender el idioma local es a menudo la única manera de hacer que se haga realidad. Por muy extendido que esté el uso del inglés, no te abrirá todas las puertas que necesitas. Y aprender un segundo idioma tiene también otros beneficios —muchos de ellos tangibles—, como la estimulación de las perspectivas profesionales y el ejercicio mental.

Estimula tu carrera profesional

Cuando empecé a aprender español, no me imaginaba lo divertido que sería vivir y trabajar en el extranjero, pero al llegar a Ecuador y a Costa Rica, las cosas cotidianas, como buscar un piso de alquiler o ir a cortarme el pelo, se volvieron de repente muy emocionantes. También me enseñó mucho. Aprendí a ser más flexible y considerado al experimentar el día a día en un nuevo idioma y una nueva cultura.

 

Estas habilidades son muy valoradas hoy en día en el ámbito laboral, particularmente en empresas y organizaciones con personal o actividades comerciales internacionales. Vicky Gough, consejera del British Council, señala que «la capacidad de adaptar de distintas maneras lo que se dice, tener sensibilidad cultural y también conocimiento de la propia cultura» son importantes aspectos a la hora de predecir el éxito de un empleado en su trabajo. También pueden garantizar un salario más alto. Aunque el aumento porcentual depende del sector, la ubicación y el nivel de empleo, varios estudios realizados en el Reino Unido, los Estados Unidos y Canadá, además de nuestro EF English Proficiency Index (EF EPI), destacan los beneficios económicos asociados al dominio de más de un idioma.

 

En el ámbito social, las economías anglosajonas, ya sea la de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda o Canadá, también necesitan empleados con conocimientos lingüísticos que ayuden a las empresas a aprovechar las oportunidades internacionales de crecimiento. En el Reino Unido, por ejemplo, se estima que se pierde la sorprendente cantidad de 48 000 millones de libras al año, o el 3,5 % del PIB, debido a la falta de conocimientos lingüísticos.

Profundiza

Pero, ¿tiene todo esto importancia si «todo el mundo habla inglés»?, te preguntarás. La tiene. Como muestra el EF English Proficiency Index (EPI), un estudio global de los niveles de inglés en el mundo, de los 72 países de habla no inglesa incluidos en el estudio, solo 42 de ellos tienen poblaciones con niveles avanzados de inglés en porcentajes superiores al 50 por ciento. Aunque mucha gente habla inglés a algún nivel, no siempre es tan eficaz conversar con estas personas en inglés como lo sería en su lengua materna. Se puede perder mucha información y hay muchas más posibilidades de que haya malentendidos cuando solo nos comunicamos en inglés.

 

No hace falta decir que esto puede suponer enormes consecuencias en los negocios o en la política. Pero el impacto también es tangible a nivel individual. Nunca habría conocido a tanta gente ni habría hecho las amistades que hice en Costa Rica si solo hubiera hablado en inglés. Cuando necesité saber qué conexión de autobús era la mía o cuando quería hablar de la dirección del oleaje con un surfista local, hablar español me permitió interactuar como uno más, no como un extranjero, y profundizar mucho más en la experiencia del viaje y la nueva cultura.

Entrena tu cerebro

Si todavía no tienes claros los beneficios de estudiar un segundo idioma, ten esto en cuenta: existen sobradas pruebas de que los cerebros bilingües, aunque no sean más inteligentes (el jurado todavía no se ha decidido sobre esto), funcionan de una manera diferente que sus contrapartes monolingües. Y, quizás lo más sorprendente, se mantienen saludables durante más tiempo. Los investigadores creen que, al poder cambiar de un idioma a otro sin problemas, los bilingües crean una «reserva cognitiva» que puede explicar por qué las personas que hablan regularmente más de un idioma desarrollan más tarde la demencia o el Alzheimer.

 

Un segundo idioma también está vinculado a una nueva visión del mundo. En las lenguas romances, por ejemplo, se usa el subjuntivo para hacer planes futuros. También implica un sentido de incertidumbre. Por lo tanto, cuando hacemos planes en una lengua romance, como el español, esos planes son mucho más inciertos que los que se hacen en idiomas más orientados a objetivos, como el alemán. Cuando lo experimenté en Ecuador, fue frustrante al principio, pero a medida que dominaba más el español, también aprendí a comprender y usar el idioma de la misma manera. Mi cerebro se adaptó a un nuevo idioma, así como a una nueva forma de vivir.

Ve más allá de tu zona de confort

Y tal vez este es el motivo por el que sea tan valioso aprender un segundo idioma: nos lleva más allá de nuestra zona de confort y nos obliga a buscar nuevas perspectivas y a conectar con el mundo de una manera más significativa.

 

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