Historias de nuestros colegios privados en el extranjero

La importancia de una educación para ciudadanos globales

Probablemente ya hayas escuchado el término “ciudadano global” varias veces. Especialmente en nuestro mundo sobre-conectado, a veces se siente como una necesidad en el cómo nos identificamos. Para aquellos que aún no saben, un ciudadano global es alguien que se identifica con el ser parte de una comunidad mundial emergente, cuyas acciones contribuyen a construir los valores y las prácticas de esta comunidad. Pero, ¿qué significa ser un ciudadano global?

 

Ser un ciudadano global

A través de la historia humana, siempre nos hemos organizado en grupos y comunidades que comparten valores, ideas, culturas e identidades similares. Esto, a su vez, ayudó y todavía ayuda a formar nuestras necesidades económicas, políticas, religiosas y sociales. Pero en el siglo XXI, como el mundo tiene menos barreras físicas y comunicativas, hemos visto un aumento en mayores demandas de compromiso global, resultando en ciudadanos globales que ansían un sentido de pertenencia a una comunidad mundial en vez de una pequeña y local.

En el aula, los estudiantes se comienzan a enfrentar con temáticas de independencia global en un curso de economía; diversidad de identidades y culturas en un curso de historia; y desarrollo sustentable en un curso de ciencias medioambientales; entre otros. Clases que permiten métodos de aprendizajes diversos, tales como el debate y los juegos de rol, están convirtiéndose cada vez más en una necesidad básica del currículum escolástico.

Como resultado, los alumnos se convierten en aprendices exitosos, individuos seguros de sí mismos, ciudadanos responsables y contribuidores efectivos. En suma, esto permitirá a los estudiantes explorar, desarrollar y expresar sus propios valores y opiniones. Aumentará sus habilidades de escucha y de respeto hacia otros y sus opiniones, y podrán tomar decisiones informadas que no solo los afectan a ellos sino también a los demás. De este modo, el futuro del mundo está en las manos de los jóvenes.

 

1. Te vuelves más consciente

Un ciudadano global es consciente de que vivimos en una red interconectada donde muchas de nuestras acciones y decisiones afectan aquellas locales, nacionales y muchas veces internacionales. Son capaces de respetarse a sí mismos y a los demás, sin importar donde vivan.

Una consecuencia de pensar global quiere decir que verás a más personas abogando temas serios. Algunas de estos asuntos podrían incluir derechos humanos, pluralismo religioso, igualdad de género, estado del derecho, protección ambiental, crecimiento económico sustentable y erradicación de la pobreza.

 

2. Participas en la comunidad

Generalmente, un ciudadano global trata de tener un entendimiento de cómo funciona el mundo y se trata de mantener informado. Participan en la comunidad en un rango de niveles, desde lo local a lo global, y están dispuestos a hacer del mundo un lugar más equitativo y sustentable. Ahí es donde entra la juventud.

 

3. Te conviertes en una persona capaz de resolver problemas

Con una educación para la ciudadanía global, la gente joven es capaz de resolver problemas, tomar decisiones, pensar de forma crítica, comunicar ideas efectivamente y trabajar bien con los demás. Esto no solo los ayuda personal y educativamente, sino también, a la larga, profesionalmente. Por ende, una educación global en el aula es primordial. Tienes muchas oportunidades de ser flexible, creativo y proactivo.

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